Sublimación

El proceso de impresión consiste básicamente en convertir directamente a gas la tinta especial de la cinta, al tiempo que por el efecto del mismo calor se abren los poros del poliéster y se inyecta el gas obtenido en su interior a una alta temperatura. Cuando se enfría y se cierra el poro, es cuando la tinta se fija al material.  Este proceso hace que la impresión por sublimación sea muy resistente a los rayos ultra violeta, e incluso al agua, haciéndolo muy duradero. En el resultado final la superficie al tacto es tan suave que es prácticamente imperceptible.

La impresora de sublimación es un tipo de impresora que utiliza, de igual modo que las impresoras térmicas o láser, una fuente de calor para imprimir. La diferencia fundamental es que la transferencia a menudo, en lugar de los habituales cartuchos de tinta o tóner, se hace a partir de una cinta especial con tinta de cuatro colores (cyan, magenta, amarillo y negro).